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La Plantación de Té

Los árboles de té son generalmente cultivados en unos "jardines" que se asemejan a un inmenso bosque de árboles pequeños. Los árboles de té son mantenidos a una altura media de 1,2 a 1,5 m gracias a cortes regulares efectuados con el fin de formar la llamada «mesa de cosecha», ésta facilita la cosecha manual y favorece el crecimiento de la yema.

El árbol de té crece en las regiones con clima caluroso y húmedo, con lluvias regulares, preferentemente repartidas todo el año. La temperatura media óptima está entre los 18-19° C y debe de tener escasas variaciones diarias. La influencia del clima actúa a la vez en el volumen y en la calidad de la cosecha. Un clima demasiado húmedo dará resultados de calidad inferior, mientras que una temporada seca dará una cosecha de calidad superior. La altitud favorece también la calidad pero desfavoreciendo el rendimiento. En regiones tropicales, el árbol de té puede cultivarse a una altitud del nivel del mar hasta 2.500 metros por encima de este mismo nivel.

La luz es importante: es necesaria a la formación de los aceites esenciales, que da al licor su aroma. La luz debe de ser preferentemente difuminada: es la razón porque encontraremos casi siempre en una plantación grandes árboles colocados de forma regular, contribuyendo así al equilibrio ecológico del suelo y difuminando los rayos del sol.

El suelo debe de ser permeable, aireado y hondo porque las raíces del árbol de té bajan a veces hasta 6 m de profundidad. La capa arable debe de ser al menos de 1,5 m. El mejor suelo es jóven y volcánico, muy permeable y rico en humus, ni básico ni demasiado arcillado. El cultivo del té siempre se hace en pendientes, dragadas naturalmente porque el árbol de té, al contrario del arroz, no soporta el agua estancada. Este apremio tiene también una ventaja: siendo muy resistente, el árbol de té puede ser cultivado en condiciones extremas de pendiente y se adapta perfectamente a los relieves montañosos de lo más empinados.

Al cabo del quinto año de crecimiento, se procede al comienzo de la cosecha del té. Esta operación consiste en una poda repetida de las ramillas jóvenes, lo cual se hace en ciclos de 7 a 15 días, en función del crecimiento, del clima y de la cantidad de té por cosechar.

La cosecha podrá efectuarse todo el año, ya que el árbol de té tiene hojas persistentes, salvo en las plantaciones de altitud dónde sólo se celebrará de febrero a noviembre.

La cosecha de las hojas de té es todo un arte que tiene mucha importancia y que requiere mucha precisión y metodología. Tradicionalmente, es una operación manual a menudo soportada por las mujeres mientras que los hombres se encargan del mantenimiento de las plantaciones. Es también en la precisión de la cosecha que se apoya la clasificación de las graduaciones.

Distinguimos varios métodos de recogida. Al revés de otros tantos productos agrícolas, el té es un producto que crece todo el año y no puede ser cosechado en una o dos veces. Es un producto frágil cuya recogida se efectuará en los periodos de cosecha por ciclos con el objetivo de respetar el ritmo de regeneración del árbol (aproximadamente cada dos semanas entre Marzo y Julio).

Al extremo de cada tallo se forma una pequeña yema la cual pronto se convertirá en joven hoja. Esta hoja terminal está aún enrollada sobre si misma y forma la yema.

Después de la yema se encuentran otras hojas a lo largo del tallo. La calidad de la cosecha esta determinada por el número de hojas que se coge después de la yema: cuanto más se cojan, menos calidad tendrá el té resultante.

EXISTEN TRES TIPOS DE COSECHA:

Imperial

La yema terminal (pekoe) + una hoja, la que sigue siempre empezando por la cumbre del árbol (la recogida de las hojas de tés se efectúan de arriba a abajo porque las hojas más altas son las que contienen más teína y taninos). Además, el momento en el día para la recogida del té es importante. Las hojas cogidas por la mañana presentan un índice superior en polifenoles que las de la tarde.

Es un método de cosecha de calidad excepcional, muy poco productiva que casi ha desaparecido hoy en día.

Fina
La yema + 2 hojas. Este tipo de recogida da tés de muy alta calidad.

Mediana
La yema + las 3 hojas que la siguen. Da tés de menos calidad que los anteriores pero permite al árbol de té de desarrollarse mejor.

Las hojas nunca son recogidas por separado: siempre se toma la parte del tallo que junta la yema a la hoja.

Para conseguir ciertas calidades buscadas, se recoge hasta la cuarta y quinta hoja, las llamadas souchong, que encontramos a menudo en los tés ahumados chinos.

Al cabo de cierto tiempo, el árbol de té tiene ramificaciones sin yema, se trata del periodo de reposo. La yema terminal está formada por hojas "sordas" las cuales se quitan. Luego, las ramificaciones crecen de forma normal.