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El Té y la Salud

Antes de ser una bebida cotidiana y de gourmets, el té fue primero apreciado por sus virtudes terapéuticas.

El té fue utilizado en su origen en pasta, en cataplasmas para combatir los reumas. A su manera, las leyendas del té, pudiendo ser chinas ó japonesas, ilustran todas las propiedades estimulantes y tonificantes del té.

El herbario medicinal de Shen Nong, aparecido en la época de los Han del Este, ya explicaba que el té, de sabor amargo, es "reconfortante para el espíritu, descarta la pasividad y convierte el cuerpo alegre y hace brillar los ojos".

Alrededor de dos mil años después, no podríamos interpretarlo mejor.

Para emitir una opinión sobre los efectos del té en la salud, hay que volverlo a poner en su contexto «natural» y tener pendiente que fue y sigue siendo un elemento de la fitoterapia china.

Ahora bien, es más preventiva, más cotidiana que nuestra medicina occidental actual, la cual trata el daño una vez manifestado. Sin embargo, es un hecho que hoy en día reconozcamos las numerosas virtudes del té.

Existen tres alcaloideos en el té: cafeína, teofilina y teobromina. Se tratan de sustancias orgánicas que encontramos en todos los tipos de tés, sea cual sea su color. La cafeína es el alcaloideo principal del té, representa 2 a 3% de la hoja seca. La cafeína y la teína son una misma molécula, pero que se encuentra en proporción mayor en el café.

La proporción en cafeína en un té depende a la vez de la hoja utilizada (la yema y la primera hoja contienen 2 veces más cafeína que el Souchong), y de la temporada de la cosecha; las variaciones climatológicas afectan la madurez de la hoja.

Algunos tés son entonces ricos en cafeína: los primicios, las cosechas abundantes en yemas; y otros son casi exentos tales como los tés ahumados, Oolongs,...

A la inversa de la contenida en el café, la cafeína del té se difunde lentamente en el organismo. Permite entonces quedarse despabilado sin estar nervioso. Convierte el té en una bebida idónea para la actividad tanto intelectual cómo física.

La teofilina es menos importante cuantitativamente que la cafeína. Su acción es esencialmente vasodilatadora, es decir que contribuye a dilatar las venas y arterias coronarias de las cuales favorece el flujo. Esto explica de cierto modo, el porque el té tanto caliente cómo frío es una bebida refrescante: la vasodilatación es un proceso que contribuye en la termo regularización de la temperatura del cuerpo. La teofilina también es un estimulante respiratorio. Utilizado en ciertos medicamentos contra el asma. Pero el té, en ningún aso, puede llegar a ser considerado como remedio a este tipo de enfermedad.

La teobromina se encuentra en cantidad todavía menos importante, este alcaloideo tiene una acción potentemente diurética. Activa la circulación renal y favorece la eliminación por las vías urinarias.

Los taninos del té son sustancias comparables a los taninos presentes en el vino y sus propiedades son semejantes. Ciertas calidades de té, al igual que su color o su potencia dependen directamente de sus derivados polifenólicos y de las transformaciones que haya podido sufrir. Se reconoce fácilmente un té rico en taninos por el color astringente de su licor, que a veces se convierte en amargura cuando el té ha sido demasiado tiempo infusado: los taninos se liberan lentamente pero de forma creciente, entonces, una infusión demasiada larga aumentará la concentración de taninos y ofrecerá un té amargo.

La astringencia tiene una función en el estrechamiento del tejido celular. En usos cosméticos, para el cabello, como agua de aclarado tendrá un efecto alisador y abrillantador.

Los principales derivados polifenólicos del té son los flavonoides. Su acción en el organismo humano ha sido revelada a través de los estudios del té verde. La mayoría de los estudios sobre el té verde han sido realizados en Japón, el cual produce exclusivamente té verde. Sin embargo, hace unos cuantos años, este tipo de estudio se ha extendido a las otras familias de tés: tés negros, oolongs, tés oscuros. Si los taninos están presentes en los diferentes tipos de té, la fermentación en cambio, los transforma y los efectos de los polifenoles de los tés no verdes no son todavía bien conocidos por los investigadores.

La investigación científica ha demostrado una acción de los polifenoles de los tés verdes en el colesterol malo. Un consumo cotidiano de 5 tazas de té conllevaría al cabo de unos meses a un descenso del LDL-colesterol (malo) por oposición al HDL colesterol. Tras investigaciones han profundizado este aspecto subrayando la acción del té verde en la prevención de enfermedades cardiovasculares, especialmente la aterosclerosis, enfermedad arterial asociada una esclerosis de las arterias por la presencia de placas grasientas.

Una acción digestiva de los polifenoles ha sido demostrada: tomar té verde limita la absorción de las grasas en la digestión. De esta forma, una taza de té tomada al final de una comida, alrededor de 40 min. después, facilitará la digestión activando la eliminación de las materias grasas.

Muchas hipótesis científicas relativas a la acción antioxidante de los polifenoles son también testadas. Presentes en cantidades importantes en las frutas, las verduras, el vino tinto y el té verde, los polifenoles tendrían una función esencial en la lucha contra los radicales libres, responsable del envejecimiento celular. Uno de los polifenoles del té verde forma parte de las investigaciones profundizadas para luchar contra el desarrollo de las células tumorales. Este polifenol inhibiría la actividad de una enzima responsable de la multiplicación anárquica de las células tumorales.

Hoy en día, estas investigaciones se practican en animales y los mismos resultados quedan por ser demostrados en el hombre con el objetivo de establecer un vínculo entre consumo de té y prevención de ciertos cánceres. Por otro lado, estas investigaciones no se hacen en ningún caso en un cuadro terapéutico sino únicamente en términos de dieta alimentaria preventiva.


VITAMINAS CONTENIDAS EN EL TÉ

Vitamina C: El té es una planta rica en vitamina C (alrededor de 250 mg por cada 100 g de hoja fresca). Esta vitamina se ve destruida en cuanto es infusada en un agua superior a 30º C. El té no puede verse prevalecido de una aportación en vitamina C. En cambio, los flavonoides, uno de los taninos, favorece la absorción de la vitamina C por nuestro organismo.

Vitamina P: Presente en cantidades importantes en el té, la vitamina P aumenta la resistencia capilar y acorta la duración del sangrado.

Vitaminas del grupo B: Altamente solubles en el agua, encontramos numerosas vitaminas B en la taza. Contribuyen a la buena salud general del cuerpo humano, favoreciendo el metabolismo, es decir, el conjunto de reacciones cumpliéndose en los tejidos orgánicos: gastos energéticos, nutrición, asimilación...

El té es rico en potasio y en flúor. En cambio, tiene poco sodio, lo que le convierte en una bebida perfecta para las dietas sin sal. Conocemos la importancia del flúor en la lucha contra las caries. El té contiene 0,3 mg por taza. Sabiendo que para preservar el esmalte de nuestros dientes, hay que absorber 1 mg. de flúor por día, el té consumido regularmente a diario contribuye eficazmente a esta aportación.