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Conservación del té |
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Boletín de Noticias |
Sea cual sea el té que elijamos, merece estar bien conservado. Frágil y precioso, el té requiere cuidados y debe ser tratado con precaución. Sus principales enemigos son la humedad y los olores. Mal almacenado o dejado al aire libre, el té absorbe la humedad del ambiente y acaba por enmohecerse. Por su gran capacidad de absorción, el té se impregna muy fácilmente de los olores del ambiente y puede tomar una desagradable olor de grasa, humo, perfume etc… Por esto hay que evitar dejar el té en la cocina. Por otro lado hay que evitar la luz que le “neutraliza” y el calor que hace que se ponga seco y soso. Colocándolo en la nevera (¡en una lata hermética!) se conservará perfectamente. Tradicionalmente, las mejores latas de té son de metal, con doble tapa. Es indispensable no utilizar el recipiente para el té qué para el té y, si es posible, para la misma variedad, con el fin de evitar desnaturalizar los aromas, lo que implica utilizar una lata diferente para cada tipo de té. Como anécdota, recordamos que la conservación del té es el origen de las famosas "Tea Caddies(1)" o latas de té que se importaron de China en el siglo XVII al mismo tiempo que el té llegaba a Europa.
(1) La lengua inglesa adoptó la palabra "Caddy" a partir de la palabra malaya "Kati", que es una antigua unidas de peso (alrededor de 600 gramo) en uso en todo el Sudeste asiático. |