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Composición química del té |
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Boletín de Noticias |
El té contiene más de 600 compuestos químicos que actúan todos juntos sobre el sabor, el gusto, el color, los nutrientes y el efecto médico de esta planta. Las hojas frescas del té contienen entre un 75 a un 78 % de agua. Hacen falta 4 Kg. de hojas frescas para hacer un Kg. de té terminado. Entre los más de 600 componentes, hay alrededor de 500 compuestos orgánicos, representando aproximadamente del 93 al 96,5 % del té seco. Estas substancias orgánicas son las siguientes • Proteínas (20 à 30 %) • Aminoácidos (1 à 5 %) • Alcaloides (3 à 5 %) • Fenoles (20 à 35 %) • Glúcidos (20 à 25 %) • Ácidos orgánicos (3 à 5 %) • Lípidos (4 à 5 %) • Pigmentos (0,6 à 1 %) • Substancias aromáticas (0,005 à 0,03 %) • Vitaminas (0,6 à 1 %) • Saponarias (0,07 à 0,1 %) • Esteroles (0,04 à 0,1 %) Estas son las substancias orgánicas que determinan el gusto, el sabor, el color, el alimento y el efecto médico del té. Los alcaloides, aunque no representan más que del 3 al 5 % del té seco, juegan un papel decisivo para el gusto del té. Agrupan sobre todo la cafeína y en menor proporción la teofilina y la teobromina. A causa de estos compuestos, el té puede excitar el sistema nervioso y por ello, ayuda a permanecer activo. Los fenoles, principalmente la catequina, actúan sobre el gusto del té y producen efectos preventivos y terapéuticos sobre numerosas enfermedades humanas. En cuanto a los aminoácidos, a pesar de su proporción mínima (1 à 5 %), son los responsables del gusto y del sabor fresco del té verde. Las substancias aromáticas agrupan de hecho varios centenares de compuestos orgánicos, que actúan por si mismos o todos juntos por interacción, de forma positiva o negativa, sobre el sabor el té. Los glúcidos que representan una gran proporción del te seco y de los que una parte es soluble en agua, pero otra parte mayor, no lo es, juegan un papel activo para la salud humana. Las proteínas a pesar de que representan del 20 al 30 % del té seco, no sirven para gran cosa, ya que la mayoría son insolubles en agua. Pero en revancha, tienen una relación muy estrecha con la calidad del té negro. Por supuesto, hay que destacar el papel indispensable de las vitaminas en la salud humana. Las substancias inorgánicas, a pesar de que no representan más que del 3,5 al 7,0 % del té seco, producen una acción no despreciable sobre la capacidad nutritiva, el efecto medicinal y la calidad del té. Habiendo sufrido una incineración, el té se ha reducido a lo que se llama normalmente « cenizas ». El contenido en cenizas de un té es uno de los puntos esenciales del examen del té. La Organización Internacional de Estandarización (ISO) de las Naciones Unidas a pre-escrito, en sus "ISO 3720" promulgadas en 1977, las normas sobre el té negro, según las que el contenido en cenizas de un té negro destinado a la exportación debe estar entre 4 % y 8 %, mientras que China estipula que este contenido no debe sobrepasar el 6,5%. De forma general, a mayor contenido en cenizas, menos buena es la calidad del té pues fuera de las substancias no orgánicas contenidas en el té, se mezclan a veces impurezas o polvos que hacen aumentar el contenido en cenizas. Las cenizas son hidrosolubles entre un 50 y 60 %. La hidrosolubilidad es más elevada cuanto mejor es la calidad del té. Como resultado de un análisis científico de la composición química del té, se obtiene que contiene 27 elementos minerales, además del carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Son el fósforo, el potasio, el magnesio, el manganeso, el fluor, el aluminio, el calcio, el sodio, el azufre, el hierro, el arsénico, el cobre, el níquel, el silicio, el cinc, el boro, el molibdeno, el plomo, el cadmio, el cobalto, el selenio, el bromo, el yodo, el cromo, el titanio, el cesio y el vanadio. El contenido en fluor, potasio, aluminio, yodo, selenio, níquel, arsénico y manganeso del té, es superior al nivel medio de otras plantas. Los elementos minerales producen una acción reguladora sobre el organismo. Como el té es rico en estos elementos, es suficiente con beber algunas tazas por día para responder a las necesidades del cuerpo humano. |